LA PIEL ESCAMADA DE MIS GENTES
Sestao, Marzo de 2007
Mikel Orrantia Diez –Tar

Érase una vez una Margen, cuyas gentes tenían la piel cubierta de escamas de hierro. Años atrás, eran gentes normales. Sus pieles tenían el tacto de las pieles humanas, de las gentes de los campos de las tierras de Iberia. Pero, hubo una época, en la que unos señores de Bizkaia se dieron cuenta, del valor que tenían algunas tierras de Encartaciones, repletas de mineral de hierro, y, como tenían poder y riqueza acumulada en sus manos, tomaron la decisión de hacerse con la propiedad y escarbar el suelo, separar el mineral y venderlo a quien lo demandaba y pagaba bien por él.
No mucho tiempo después, estos señores vizcaínos, junto con otros de Inglaterra, Bélgica, Francia y Alemania, se dieron cuenta de que lo que hacían ingleses y belgas, por poner un ejemplo, con el mineral de hierro de Bizkaia, podían hacerlo ellos en nuevas fábricas a las orillas del bajo Nervión. Ni cortos ni perezosos, pusieron manos a la obra. Poder económico, poder político y conocimiento científico y tecnológico, junto al nervio obrero, vinieron a juntar sus destinos y a determinar los nuestros, en las orillas del viejo Nervión.
Nacieron nuevas poblaciones, entre viejos caseríos que vieron crecer fábricas, minas y ferrocarriles. Y, vinieron nuevas gentes, a dejar sus vidas en los tajos de la Margen. Nació Burdiñaldea.
Y las doradas pieles solares, curtidas por la rosa de los vientos, en los duros cuerpos proletarios, de las gentes de la vieja Iberia, venidas a ganarse el pan y la sal en este rincón de la mítica Vasconia, vieron cambiar el color de sus pieles en la noche de los intestinos de la tierra minera, junto a la boca solar de los fuegos de Vulcano de los hornos de sus fábricas que escupían un mundo nuevo jamás visto por estos lares y forjaban en él nuevas clases sociales, culturas populares, intereses y poderes… desconocidos en estas tierras hasta entonces… Y, las pieles escamadas por laminas de acero de sus gentes, cambiaron de nuevo para siempre.
Hoy, décadas después, sus nietos no conocen esa historia; se ha perdido la memoria de sus luchas, de sus logros, de sus derrotas y de sus cementerios: Los hombres y mujeres de Ezkerraldea, de piel escamada por el hierro y el patrón, a la sombra de la empresa y del poder de dominio, fallecen, se llevan su piel y la memoria de sus luchas con ellos, y nos dejan solos con la piel ya limpia de escamas del hierro de sus fabricas, y sin memoria.
Nos queda como un vacío del alma proletaria que fuimos, la ausencia: de memoria, de las gentes de piel escamada, de fabricas y de culturas obreras… que se fueron para siempre jamás. Hoy reemplazadas por hipermercados, consumismo vacío, velocidad y viajes a los confines de la tierra en busca de sol, la playa y la arena con la que rellenar el vacío de las vidas sin sueños de otras formas de vida. ¡Que tiempos, estos! ¿Vendran acaso aún otros mejores?

LA PIEL ESCAMADA DE MIS GENTES Sestao, Marzo de 2007 Mikel Orrantia Diez –Tar Érase una vez una Margen, cuyas gentes tenían la piel cubierta de escamas de hierro. Años atrás, eran gentes normales. Sus pieles tenían el tacto de las pieles humanas, de las gentes de los campos de las tierras de Iberia. Pero, hubo una época, en la que unos señores de Bizkaia se dieron cuenta, del valor que tenían algunas tierras de Encartaciones, repletas de mineral de hierro, y, como tenían poder y riqueza acumulada en sus manos, tomaron la decisión de hacerse con la propiedad y escarbar el suelo, separar el mineral y venderlo a quien lo demandaba y pagaba bien por él. No mucho tiempo después, estos señores vizcaínos, junto con otros de Inglaterra, Bélgica, Francia y Alemania, se dieron cuenta de que lo que hacían ingleses y belgas, por poner un ejemplo, con el mineral de hierro de Bizkaia, podían hacerlo ellos en nuevas fábricas a las orillas del bajo Nervión. Ni cortos ni perezosos, pusieron manos a la obra. Poder económico, poder político y conocimiento científico y tecnológico, junto al nervio obrero, vinieron a juntar sus destinos y a determinar los nuestros, en las orillas del viejo Nervión. Nacieron nuevas poblaciones, entre viejos caseríos que vieron crecer fábricas, minas y ferrocarriles. Y, vinieron nuevas gentes, a dejar sus vidas en los tajos de la Margen. Nació Burdiñaldea. Y las doradas pieles solares, curtidas por la rosa de los vientos, en los duros cuerpos proletarios, de las gentes de la vieja Iberia, venidas a ganarse el pan y la sal en este rincón de la mítica Vasconia, vieron cambiar el color de sus pieles en la noche de los intestinos de la tierra minera, junto a la boca solar de los fuegos de Vulcano de los hornos de sus fábricas que escupían un mundo nuevo jamás visto por estos lares y forjaban en él nuevas clases sociales, culturas populares, intereses y poderes… desconocidos en estas tierras hasta entonces… Y, las pieles escamadas por laminas de acero de sus gentes, cambiaron de nuevo para siempre. Hoy, décadas después, sus nietos no conocen esa historia; se ha perdido la memoria de sus luchas, de sus logros, de sus derrotas y de sus cementerios: Los hombres y mujeres de Ezkerraldea, de piel escamada por el hierro y el patrón, a la sombra de la empresa y del poder de dominio, fallecen, se llevan su piel y la memoria de sus luchas con ellos, y nos dejan solos con la piel ya limpia de escamas del hierro de sus fabricas, y sin memoria. Nos queda como un vacío del alma proletaria que fuimos, la ausencia: de memoria, de las gentes de piel escamada, de fabricas y de culturas obreras… que se fueron para siempre jamás. Hoy reemplazadas por hipermercados, consumismo vacío, velocidad y viajes a los confines de la tierra en busca de sol, la playa y la arena con la que rellenar el vacío de las vidas sin sueños de otras formas de vida. ¡Que tiempos, estos! ¿Vendran acaso aún otros mejores?

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Mikel Orrantia
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amago de poema y reflexión:

¿Que ha sido de los sueños…?

Me preocupa, si. Mucho. Por eso insisto: Quisiera saber que fue de los amigos perdidos en la noche del tiempo y la memoria, por ejemplo. Me pregunto, escuchando al bardo Cafrune, ¿a dónde van a parar las amistades perdidas? ¿Habrá, me digo, un gran río del amor de los hombres que reúna en él los encuentros amables de la amistad entre seres humanos, de la vida del mundo?

¿Dónde quedaron, pienso, los caminos que recorrimos felices y luego olvidamos? ¿Dónde estarán los compañeros de viaje que nos hicieron mejores? ¿O, incluso, aquellos otros que olvidaríamos gustosos porque nos hicieron sufrir?

¿Habrá un lugar donde se hallen los amores que no pudieron ser. Las amantes factibles que no llegaron a conocer nuestros deseos ocultos por nubes de cortesía y educación religiosa. Los amores pasionales de un rato, que no fructificaron…?

Las lágrimas derramadas por la impotencia de los Hombres a lo largo de la historia de la Humanidad, deben conformar un río mundo de recuerdos perdidos en las memorias de los seres humanos, ocupados en vivir sin perspectiva y, por ello, sin posibilidad de discernir.

También por ello me cuestiono: ¿Qué fue de los sueños perdidos que no pudieron ser…? …Y te pregunto, a ti, mi buen lector: ¿te acuerdas de cuando soñabas con un amor apasionado y eterno? ¿con una amistad cuyo encuentro lograse hacerte estar siempre felizmente acompañado…? ¿…Recuerdas, compañero, aquellos sueños, que convertiste en vida de tu vida. En ellos veías, al alcance de tu mano, un mundo sin oprimidos ni explotados, sin personas incultas… de personas libres, dueños todos de nuestros destinos y hacedores responsables del presente…?

Y, pienso y me interrogo: ¿Qué queda de los tiempos de alegre camaradería y esfuerzo interminable, de entrega altruista en aras del bien de todos…? ¿Qué habrá pasado con las mil flores que sembramos a mano, en aquellos años jóvenes de activos e ilusionados constructores de utopías?… ¿A donde fueron? ¿por qué vereda recodo de la vida de tantos, se extraviaron los sueños altruistas…?

…Y me pregunto, pesaroso: ¿¡para ganar, habríamos tenido que imponer a nuestros contemporáneos aquellos sueños devenidos entonces en horrendas pesadillas, una vez más…!?

(¿¡…A que terrorista, hacedor de Naciones y Estados, constructor de inmensa fortuna, logrero de poder de dominio, hacedor de coacción y pesadillas de tantos… le gusta la libertad de sus contrarios, ni la de sus propios seguidores y compañeros de viaje…?)

Y …ahora se, desde años atrás, finalmente, a medida que envejezco, y me interrogo, y mejor lo comprendo, afirmo, aquí, en este rincón de mi decir callado, que no es la violencia irredenta de unos pocos, justicieros, liberticidas, activistas de la fe en un ideal de minorías, lo que permitirá alcanzar el sueño socialista de un mundo digno, fraterno, convivial, igualitario y libre: no, no lo es, no, en modo alguno… Ese mundo, digno de un sueño del Hombre libre (y culto), únicamente se puede construir, en la participación y el esfuerzo voluntario de la gran mayoría… ¡Ese sí, es, un sueño …que quisiera vivir!…

Mikel Orrantia Diez -Tar; Sestao. 19.05.2009

amago de poema y reflexión: ¿Que ha sido de los sueños…? Me preocupa, si. Mucho. Por eso insisto: Quisiera saber que fue de los amigos perdidos en la noche del tiempo y la memoria, por ejemplo. Me pregunto, escuchando al bardo Cafrune, ¿a dónde van a parar las amistades perdidas? ¿Habrá, me digo, un gran río del amor de los hombres que reúna en él los encuentros amables de la amistad entre seres humanos, de la vida del mundo? ¿Dónde quedaron, pienso, los caminos que recorrimos felices y luego olvidamos? ¿Dónde estarán los compañeros de viaje que nos hicieron mejores? ¿O, incluso, aquellos otros que olvidaríamos gustosos porque nos hicieron sufrir? ¿Habrá un lugar donde se hallen los amores que no pudieron ser. Las amantes factibles que no llegaron a conocer nuestros deseos ocultos por nubes de cortesía y educación religiosa. Los amores pasionales de un rato, que no fructificaron…? Las lágrimas derramadas por la impotencia de los Hombres a lo largo de la historia de la Humanidad, deben conformar un río mundo de recuerdos perdidos en las memorias de los seres humanos, ocupados en vivir sin perspectiva y, por ello, sin posibilidad de discernir. También por ello me cuestiono: ¿Qué fue de los sueños perdidos que no pudieron ser…? …Y te pregunto, a ti, mi buen lector: ¿te acuerdas de cuando soñabas con un amor apasionado y eterno? ¿con una amistad cuyo encuentro lograse hacerte estar siempre felizmente acompañado…? ¿…Recuerdas, compañero, aquellos sueños, que convertiste en vida de tu vida. En ellos veías, al alcance de tu mano, un mundo sin oprimidos ni explotados, sin personas incultas… de personas libres, dueños todos de nuestros destinos y hacedores responsables del presente…? Y, pienso y me interrogo: ¿Qué queda de los tiempos de alegre camaradería y esfuerzo interminable, de entrega altruista en aras del bien de todos…? ¿Qué habrá pasado con las mil flores que sembramos a mano, en aquellos años jóvenes de activos e ilusionados constructores de utopías?… ¿A donde fueron? ¿por qué vereda recodo de la vida de tantos, se extraviaron los sueños altruistas…? …Y me pregunto, pesaroso: ¿¡para ganar, habríamos tenido que imponer a nuestros contemporáneos aquellos sueños devenidos entonces en horrendas pesadillas, una vez más…!? (¿¡…A que terrorista, hacedor de Naciones y Estados, constructor de inmensa fortuna, logrero de poder de dominio, hacedor de coacción y pesadillas de tantos… le gusta la libertad de sus contrarios, ni la de sus propios seguidores y compañeros de viaje…?) Y …ahora se, desde años atrás, finalmente, a medida que envejezco, y me interrogo, y mejor lo comprendo, afirmo, aquí, en este rincón de mi decir callado, que no es la violencia irredenta de unos pocos, justicieros, liberticidas, activistas de la fe en un ideal de minorías, lo que permitirá alcanzar el sueño socialista de un mundo digno, fraterno, convivial, igualitario y libre: no, no lo es, no, en modo alguno… Ese mundo, digno de un sueño del Hombre libre (y culto), únicamente se puede construir, en la participación y el esfuerzo voluntario de la gran mayoría… ¡Ese sí, es, un sueño …que quisiera vivir!… Mikel Orrantia Diez -Tar; Sestao. 19.05.2009

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En mí BLOG: 12-08-2009
Salud.
Ya se que es Agosto, verano y vacaciones, para el que pueda, yo mismo. Pero estaba leyendo cosas en Internet y me ha venido a ver este texto de Gabriel García Márquez, y no he podido evitar invitarte a su relectura; ya supongo que en su día tuviste acceso a el; da igual, lo merece. El problema continua.
Cierto ya no hay Guerra Fría por que sedicentemente ya no hay “Bloques” de poder alternativos; Ahora hay guerras imperiales por la ocupación de territorios (¡¿recolonización?! ¿alguna vez paro la colonización o únicamente cambio de estilo?; ya se sabe: “cambia todo para que todo permanezca” G, di Lampedusa en ‘El Gato pardo’. (1)
Ahora, y siempre, el enfrentamiento es entre grupos de interés militados por familias y personas con nombre propio de las clases dominante. Esas familias que llevan cientos de años dominando el mundo (desde los Señores de la Guerra medievales, mirad los apellidos), enfrentándonos a todos nosotros en inmisericordes guerras nacionales e imperialistas, o de ocupación de centros de alto interés económico o geoestratégico. Motivos: porque va a pasar un gasoducto, porque tiene ‘coltan’ o petróleo, o uranio… ¡En fin!
Al lado de esta ineficiente gestión económico política de ‘nuestro’ mundo y de sus recursos, incluidos nosotros los seres humanos que en el habitamos, gestión ineficiente que realiza el capitalismo y apoyan las distintas religiones ligadas a los poderes de dominio que gobiernan en la Tierra, se sitúan los enormes y disparatados gastos militares, dichos de defensa, y el hambre…
¡Cuanta inteligencia perdida!: Millones, cientos de millones de seres humanos jamás accederán a la cultura necesaria para vivir soberana, libre y dignamente, para disfrutar de la vida, o para producir un invento positivo para la humanidad; simplemente, lisa y llanamente, porque morirán de hambre… en un mundo que debería prohibirla… pero es mas factible y propagandístico prohibir fumar, antes que incluir la atención sanitaria dental en la seguridad social…
¡Bombas atómicas para todos! eso si.
Lee, lee por favor a García Márquez en su alegato… Y, ten un buen verano y larga y convivial vida.
Mikel Orrantia Diez
(1) En ‘El Gatopardo’ (Giussepe Tomasi di Lampedusa, publicada en 1958), Falconeri dice ’si vogliamo che tutto rimanga com´è, bisogna che tutto cambi’, o sea, que ’si queremos que todo permanezca como está, es necesario que todo cambie’.

http://www.eumed.net/rev/tepys/03/ggm.htm
REVISTA: ‘Textos de economía, paz y seguridad’. Vol 1, Nº 3 (junio 2008)
EL CATACLISMO DE DAMOCLES
Gabriel García Márquez (1). Discurso pronunciado el 6 de agosto de 1986, en el aniversario 41 de la bomba de Iroshima. (Conferencia de Ixtapa, México, 1986).
Un minuto después de la última explosión, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llamas derrotarán a la luz solar, y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo. Un invierno de lluvias anaranjadas y huracanes helados invertirá el tiempo de los océanos y volteará el curso de los ríos, cuyos peces habrán muerto de sed en las aguas ardientes, y cuyos pájaros no encontrarán el cielo. Las nieves perpetuas cubrirán el desierto del Sahara, la vasta Amazonía desaparecerá de la faz del planeta destruido por el granizo, y la era del rock y de los corazones transplantados estará de regreso a su infancia glacial. Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto, y los que hubieran tenido el privilegio de un refugio seguro a las tres de la tarde del lunes aciago de la catástrofe magna, sólo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos. La Creación habrá terminado. En el caos final de la humedad y las noches eternas, el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas.

Señores presidentes, señores primeros ministros, amigas, amigos:
Esto no es un mal plagio del delirio de Juan en su destierro de Patmos, sino la visión anticipada de un desastre cósmico que puede suceder en este mismo instante: la explosión -dirigida o accidental- de sólo una parte mínima del arsenal nuclear que duerme con un ojo y vela con el otro en las santabárbaras de las grandes potencias.
Así es: hoy, 6 de agosto de 1986, existen en el mundo más de 50.000 ojivas nucleares emplazadas. En términos caseros, esto quiere decir que cada ser humano, sin excluir a los niños, está sentado en un barril con unas cuatro toneladas de dinamita, cuya explosión total puede eliminar 12 veces todo rastro de vida en la Tierra. La potencia de aniquilación de esta amenaza colosal, que pende sobre nuestras cabezas como un cataclismo de Damocles, plantea la posibilidad teórica de inutilizar cuatro planetas más que los que giran alrededor del Sol, y de influir en el equilibrio del Sistema Solar. Ninguna ciencia, ningún arte, ninguna industria se ha doblado a sí misma tantas veces como la industria nuclear desde su origen, hace 41 años, ni ninguna otra creación del ingenio humano ha tenido nunca tanto poder de determinación sobre el destino del mundo.
El único consuelo de estas simplificaciones terroríficas -si de algo nos sirven-, es comprobar que la preservación de la vida humana en la Tierra sigue siendo todavía más barata que la peste nuclear. Pues con el sólo hecho de existir, el tremendo Apocalipsis cautivo en los silos de muerte de los países más ricos está malbaratando las posibilidades de una vida mejor para todos.
En la asistencia infantil, por ejemplo, esto es una verdad de aritmética primaria. La UNICEF calculó en 1981 un programa para resolver los problemas esenciales de los 500 millones de niños más pobres del mundo, incluidas sus madres. Comprendía la asistencia sanitaria de base, la educación elemental, la mejora de las condiciones higiénicas, del abastecimiento de agua potable y de la alimentación. Todo esto parecía un sueño imposible de 100.000 millones de dólares. Sin embargo, ese es apenas el costo de 100 bombarderos estratégicos B-1B, y de menos de 7.000 cohetes Crucero, en cuya producción ha de invertir el gobierno de los Estados Unidos 21.200 millones de dólares.
En la salud, por ejemplo: con el costo de 10 portaviones nucleares Nimitz, de los 15 que van a fabricar los Estados Unidos antes del año 2000, podría realizarse un programa preventivo que protegiera en esos mismos 14 años a más de 1.000 millones de personas contra el paludismo, y evitara la muerte -sólo en África- de más de 14 millones de niños.
En la alimentación, por ejemplo: el año pasado había en el mundo, según cálculos de la FAO, unos 565 millones de personas con hambre. Su promedio calórico indispensable habría costado menos de 149 cohetes MX, de los 223 que serán emplazados en Europa Occidental. Con 27 de ellos podrían comprarse los equipos agrícolas necesarios para que los países pobres adquieran la suficiencia alimentaría en los próximos cuatro años. Ese programa, además, no alcanzaría a costar ni la novena parte del presupuesto militar soviético de 1982.
En la educación, por ejemplo: con sólo dos submarinos atómicos tridente, de los 25 que planea fabricar el gobierno actual de los Estados Unidos, o con una cantidad similar de los submarinos Typhoon que está construyendo la Unión Soviética, podría intentarse por fin la fantasía de la alfabetización mundial. Por otra parte, la construcción de las escuelas y la calificación de los maestros que harán falta al Tercer Mundo para atender las demandas adicionales de la educación en los 10 años por venir, podrían pagarse con el costo de 245 cohetes Tridente II, y aún quedarían sobrando 419 cohetes para el mismo incremento de la educación en los 15 años siguientes.
Puede decirse, por último, que la cancelación de la deuda externa de todo el Tercer Mundo, y su recuperación económica durante 10 años, costaría poco más de la sexta parte de los gastos militares del mundo en ese mismo tiempo. Con todo, frente a este despilfarro económico descomunal, es todavía más inquietante y doloroso el despilfarro humano: la industria de la guerra mantiene en cautiverio al más grande contingente de sabios jamás reunido para empresa alguna en la historia de la humanidad. Gente nuestra, cuyo sitio natural no es allá sino aquí, en esta mesa, y cuya liberación es indispensable para que nos ayuden a crear, en el ámbito de la educación y la justicia, lo único que puede salvarnos de la barbarie: una cultura de la paz.
A pesar de estas certidumbres dramáticas, la carrera de las armas no se concede un instante de tregua. Ahora, mientras almorzamos, se construyó una nueva ojiva nuclear. Mañana, cuando despertemos, habrá nueve más en los guadarneses de muerte del hemisferio de los ricos. Con lo que costará una sola alcanzaría -aunque sólo fuera por un domingo de otoño- para perfumar de sándalo las cataratas del Niágara.
Un gran novelista de nuestro tiempo se preguntó alguna vez si la Tierra no será el infierno de otros planetas. Tal vez sea mucho menos: una aldea sin memoria, dejada de la mano de sus dioses en el último suburbio de la gran patria universal. Pero la sospecha creciente de que es el único sitio del Sistema Solar donde se ha dado la prodigiosa aventura de la vida, nos arrastra sin piedad a una conclusión descorazonadora: la carrera de las armas va en sentido contrario de la inteligencia.
Y no sólo de la inteligencia humana, sino de la inteligencia misma de la naturaleza, cuya finalidad escapa inclusive a la clarividencia de la poesía. Desde la aparición de la vida visible en la Tierra debieron transcurrir 380 millones de años para que una mariposa aprendiera a volar, otros 180 millones de años para fabricar una rosa sin otro compromiso que el de ser hermosa, y cuatro eras geológicas para que los seres humanos a diferencia del bisabuelo pitecántropo, fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y de morirse de amor. No es nada honroso para el talento humano, en la edad de oro de la ciencia, haber concebido el modo de que un proceso milenario tan dispendioso y colosal, pueda regresar a la nada de donde vino por el arte simple de oprimir un botón. Para tratar de impedir que eso ocurra estamos aquí, sumando nuestras voces a las innumerables que claman por un mundo sin armas y una paz con justicia. Pero aún si ocurre -y más aún si ocurre-, no será del todo inútil que estemos aquí. Dentro de millones de millones de milenios después de la explosión, una salamandra triunfal que habrá vuelto a recorrer la escala completa de las especies, será quizás coronada como la mujer más hermosa de la nueva creación. De nosotros depende, hombres y mujeres de ciencia, hombres y mujeres de las artes y las letras, hombres y mujeres de la inteligencia y la paz, de todos nosotros depende que los invitados a esa coronación quimérica no vayan a su fiesta con nuestros mismos terrores de hoy. Con toda modestia, pero también con toda la determinación del espíritu, propongo que hagamos ahora y aquí el compromiso de concebir y fabricar un arca de la memoria, capaz de sobrevivir al diluvio atómico. Una botella de náufragos siderales arrojada a los océanos del tiempo, para que la nueva humanidad de entonces sepa por nosotros lo que no han de contarle las cucarachas: que aquí existió la vida, que en ella prevaleció el sufrimiento y predominó la injusticia, pero que también conocimos el amor y hasta fuimos capaces de imaginarnos la felicidad. Y que sepa y haga saber para todos los tiempos quiénes fueron los culpables de nuestro desastre, y cuán sordos se hicieron a nuestros clamores de paz para que esta fuera la mejor de las vidas posibles, y con qué inventos tan bárbaros y por qué intereses tan mezquinos la borraron del Universo.
_____________________

1. Discurso pronunciado el 6 de agosto de 1986, en el aniversario 41 de la bomba de Iroshima. (Conferencia de Ixtapa, México, 1986).

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
García Márquez, G. (2008) El cataclismo de Damocles, en TEPYS, Textos de Economía, Paz y Seguridad, Vol 1, Nº 3, http://www.eumed.net/rev/tepys/03/ggm.htm

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